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El Juego que Todos Jugamos

Jueves, 13 de mayo de 2010 Sin comentarios

“La vida es un juego que gana aquél que puede cambiar las reglas”
Carlos Segura

Piense en esto, ¿cuántas veces le ha pasado que se encuentra frente a su jefe y cuando le dice algo él reacciona de tal manera que usted inmediatamente se bloquea y se corta la comunicación?

ajedrez Es más, ¿ha llegado a evitar cierta conversación porque “ya sabe cómo va a reaccionar su jefe”?
 

Esto se debe a que está enrolado en un juego. Sí, un juego.

Un juego en donde usted y sus jefes son los jugadores y ambos están siguiendo ciertas reglas no escritas. Estas reglas están dictando sus comportamientos y se desarrollan a nivel subconsciente.

En este caso las reglas se irían desarrollando más o menos así:

Empieza el juego.

Regla 1. Entro a la oficina de mi jefe con mirada esquiva.

Regla 2. Mi jefe me ve con esa mirada y piensa: “ahora qué quiere”

Regla 3. Yo le digo de manera insegura x cosa pensando: “no le va a gustar y me va a contestar lo de siempre”

Regla 4. El jefe se irrita y le dice que venga usted con soluciones y no problemas (efectivamente contestó lo de siempre).

Regla 5: Usted se enoja, le dice que sí y sale de la oficina pensando: “no se por qué vine, si ya sabía qué me iba a decir”

Fin del juego

Resultado: 0-0.  Se perdió toda oportunidad de intercambiar ideas propositivas y hay frustración de ambos lados.

Y, ¿por qué estamos jugando? Porque siempre estamos enrolados en algún juego. Dentro de todos los eventos de nuestras vidas seguimos procesos de inicio, seguimiento de reglas y fin, llegando a un resultado final.

El punto es que en la mayoría de las ocasiones estos juegos los dominamos, conocemos las reglas y las aplicamos eficientemente e inclusive las cambiamos cuando lo creemos necesario. Pero existen también juegos tóxicos en los cuales nos enrolamos y ni siquiera conocemos las reglas.

En el Coaching, existen herramientas para identificar estos juegos tóxicos y los marcos de referencia que nos llevan a jugarlos.

¿Qué hay que hacer?

Recuerde: el que domina las reglas, conoce el juego y lo juega bien; pero el que cambia las reglas, gana el juego.

Para lograr esto siga las siguientes técnicas:

  1. Identifique su juego. Obsérvese en una situación con otra persona que vea usted que se repite: un compañero, su jefe, su pareja. Analice esa situación.
  2. Póngale nombre al juego. Escoja un nombre para su juego, un nombre que lo identifique bien y de preferencia que sea ridículo. Por ejemplo: “A ver quién hace el mejor berrinche”.
  3. Identifique las reglas. ¿En qué momento comienza el juego?,¿Quiénes son los jugadores?,¿Cuáles son los disparadores? Por ejemplo: “él levanta los ojos hacia arriba y yo me enojo” ¿Cuáles son las reglas? Es decir, las reacciones de cada uno. ¿Cuándo acaba el juego? Por ejemplo: “cuándo me bloqueo y ya no puedo decir nada y me salgo de la oficina”.
  4. Hágase preguntas poderosas. Ya que sabe qué está pasando empiece a analizar la situación. Hágase preguntas como: ¿qué necesito para entrar con otra actitud?, ¿cómo puedo formular la pregunta de manera que no genere esa reacción?, ¿cómo puedo reaccionar de manera diferente ante el gesto que no me gusta?…
  5. ¡Cambie las reglas!. A partir de sus respuestas, genere nuevas reglas para su juego. Cambie las reacciones, las palabras, el lenguaje corporal. Decida cuál será el final esperado del juego: por ejemplo, “vamos a terminar haciendo una lluvia de ideas para resolver el problema”. Haciendo esto, usted tomará el dominio del juego… y de la situación.
  6. Póngale un nuevo nombre al juego. Ahora, escoja un nombre positivo, que indique que este es un juego valioso que hará crecer a todos. Por ejemplo: “La comunicación perfecta”
  7. Póngalo en práctica. Este paso es el secreto del éxito de todas las técnicas que he presentado en este blog. Practique, practique, practique.

Haga esto para cada situación difícil de su vida. Se va a dar cuenta de que está jugando. No se enrole en un juego desconocido. Desafíe las reglas, cree las reglas que lo lleven al resultado que usted espera.SoloTriangulo

Carlos Segura
Coach Ejecutivo

 

 

 

 

10 Consejos de Comunicación en la Empresa

Miércoles, 7 de octubre de 2009 Sin comentarios

Los malos entendidos y los problemas de comunicación son unos de los problemas más comunes en las empresas.

Mientras los conflictos son inevitables, no se necesita que echen a perder tu día de trabajo o que te ocasionen estrés. Prueba estos 10 consejos para la resolución de conflictos para hacer tu entorno menos estresante y más productivo.

  1. Sé específico al formular tus quejas o reclamos. “Nunca me invitan a las juntas” no es tan efectivo como decir “Me hubiera gustado que me invitaran a la junta de ventas del pasado jueves.”
  2. Resiste la tentación de involucrarse en conflictos que no tengan que ver con usted o sus responsabilidades. Aunque alguien está claramente mal, permítale a esa persona resolver su situación como mejor le parezca.
  3. Trata de no tomártelo personal. En lugar de una mentalidad “tú contra mí”, visualice un “nosotros contra los problemas”. No es sólo una actitud más profesional, sino que mejorará la productividad y será en el mejor interés de la empresa.
  4. En una disputa o discusión, trata de ejercer la escucha. Antes de explicar su posición, trata de parafrasear y condensar lo que el otro está diciendo en una o dos oraciones. Empiece diciendo: “entonces dices que…” y vea qué tanto entiendes en realidad de la posición de tu rival. Puedes encontrarte que estás en la misma longitud de onda pero tienes problemas comunicando tus ideas.
  5. No siempre involucres a tus superiores en la resolución de conflictos. Rápidamente darás la impresión de que no eres capaz de resolver pequeñas dificultades.
  6. Si una discusión más amplia es necesaria, acuerden primero un horario y lugar para hablar. Confrontar a un colega que está con un cliente o con presión de tiempo es injusto y poco profesional. Tome un tiempo cuando ambos están libres para concentrarse en el problema y su solución.
  7. Saca de la discusión a todo aquel que no esté involucrado en el problema. No trate de continuar con las negociaciones cuando “radio pasillo” puede escuchar cada palabra.
  8. Sé profesional. Recuerda que tienes que preservar una relación de trabajo más que una personal, y tu opinión acerca de un colega es irrelevante. Decir “él entregó tarde la semana pasada” está bien; decir “él es un tonto” no está bien.
  9. Identifica cuando un conflicto no es sólo un conflicto. Si un conflicto se vuelve un tema sexual, racial, étnico o comportamiento inapropiado, eso no es un conflicto, eso es acoso. Toma acción y discútelo con tu supervisor o con Recursos Humanos
  10. Considera buscar un mediador si el problema se sale de control, o si el asunto se torna demasiado emocional para resolver en una discusión uno a uno. En este punto tu supervisor debe ser involucrado. Puedes considerar utilizar un mediador neutral dentro de tu compañía o contratar con consejero o Coach.

Pon en práctica estos consejos y verás la mejoría en la comunicación dentro de tu empresa.