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7 Decisiones que Cambiarán tu Vida

Jueves, 14 de octubre de 2010 1 comentario

Recientemente terminé de leer el libro “El regalo del viajero” de Andy Andrews. En él plantea de una manera muy creativa el dilema de un individuo que ha tocado fondo.


regaloviajero Se trata de un hombre exitoso, con un muy buen trabajo, excelente sueldo y una familia bonita y feliz. De repente, lo corren de su trabajo debido a una fusión y comienza su calvario.

Pasa meses tratando de encontrar trabajo sin éxito, los problemas económicos se agudizan, su rencor crece, su pesimismo se alimenta.

Su familia se comienza a desmoronar y su hija cae enferma, necesita cirugía y no tiene dinero. Consigue trabajo de cargador y lo corren por atender una emergencia de su hija. Toca fondo.

Tiene pensamientos suicidas y yendo en su automóvil sufre un accidente que lo deja inconsciente y ahí comienza su aventura.

Tiene una serie de visiones en donde conoce a 6 personalidades del pasado: el presidente de E.U. Truman, el rey Salomón, Cristóbal Colón, Anna Frank, un coronel de la guerra civil de E.U. y Abraham Lincoln. También conoce a un ángel.

Cada uno de ellos le enseña una lección que debe aplicar en su vida para sobreponerse. Estas son:

  1. Asumo la responsabilidad de mi pasado. Soy responsable de mi pasado y mi futuro. Debemos dejar de culpar a los demás de nuestras desgracias. Nadie más que nosotros mismos somos responsables de lo que nos pasó y sobre todo de lo que nos pasará.
  2. Buscaré la sabiduría. Seré siervo de otros. Tenemos que ser humildes, saber callar, saber escuchar, saber servir. Aprender de los demás.
  3. Soy una persona de acción. Aprovecho el momento. Decido ahora. Ya en otro artículo de este blog traté de la importancia de tomar decisiones. Planeamos muy bien, inclusive generamos alternativas, pero a la hora de tomar la decisión comenzamos a dudar y a desconfiar. En realidad estamos desconfiando de nosotros mismos. Es importante recordar que no hay fallas sólo aprendizaje.
  4. Tengo un corazón decidido. Mi destino está asegurado. Apuntar a un objetivo y creer en él, creer profundamente que lo lograremos y actuar en consecuencia.
  5. Hoy decidiré ser feliz. Soy poseedor de un espíritu agradecido. Es nuestra decisión seleccionar nuestro estado de ánimo, decidamos ser felices; sí es así de fácil, actúa feliz, vive feliz, sé feliz. También agradece lo que tienes, lo que eres. Agradece a la gente a tu alrededor, agradece a la vida.
  6. Saludaré este día con un espíritu de perdón. Me perdonaré a mí mismo. El perdón es liberador. Date la oportunidad de perdonar y perdonarte, el que gana eres tú. Te aseguro que el 99% de las personas a las que le tienes rencor no tienen ni idea de lo que sientes o, peor aún, no les importa. Odiando sólo te lastimas a ti mismo: perdona.
  7. Preservaré sin hacer excepciones. Soy una persona de mucha fe. Recuerda el dicho “el que persevera, alcanza”. Es cierto. Sé consistente con tus ideas, camina hacia adelante, genera inercia. Sobre todo confía en que todo va a salir bien, ten fe, confianza.

Estos siete preceptos deben ser tomados muy en serio. Todos son muy importantes y en conjunto nos harán mejores personas y alcanzaremos el éxito. En mi libro “El Líder Humano. Técnicas para el desarrollo del ejecutivo moderno” vienen técnicas claras y aplicables para desarrollar algunas de estas habilidades. Se los recomiendo.

Por cierto, el hombre del libro despierta en el hospital al lado de su familia y, aunque al principio cree que todo fue un sueño, encuentra entre su ropa una bolsita donde había guardado los siete consejos que le habían entregado por escrito… y su vida cambió radicalmente.SoloTriangulo

Afinidades

Miércoles, 14 de octubre de 2009 Sin comentarios

por Yvonne Armand…

¿Quién te cae mejor, tu papá o tu mamá?, ¿con quién te llevas mejor, con tu hijo mayor, con el de en medio, con el chico?, ¿cuál es tu abuelo preferido?, ¿quién es tu consentido?

Preguntas que nos ponen a temblar, ¿no?

Pero si yo los quiero a todos por igual, ¿cómo crees que no?

Mi corazón es de condominio, hay un lugarcito para cada quien.

Me he dado cuenta que las relaciones familiares son lo mismo que las relaciones humanas, hay quien te cae bien, quien te cae regular, quien te cae mal, quien te cae superbién y quien te cae de la patada. Sin embargo la culpa que nos genera tener esos sentimientos hacia los familiares es muy grande, casi como pecado mortal.

Esa culpa nos ciega y no nos deja ver la verdadera naturaleza de la relación. Por lo tanto no somos capaces de ubicarnos en la realidad y dejar de esperar cosas que nunca podrán ser.

Por ejemplo:

Una mamá que tiene dos hijos, uno es muy afín a ella, se parecen en muchas cosas, tienen los mismos gustos, las mismas aficiones, el amor se da, así fácil, sin más. El otro hijo le causa cierto recelo, no se parece a ella, de hecho se parece a la suegra, es más tiene precisamente ese mirar que tanto le choca, el amor no fluye, se estanca.

A lo mejor un hijo es igual al papá y por ello a la mamá le gusta mucho y a lo mejor el otro hijo se parece a ella y por eso le choca, porque le refleja todos sus defectos.

Todo esto no tiene nada de malo, así es, es la naturaleza, tal cual, los códigos genéticos actuando en pleno.

El gran problema empieza cuando “tengo que quererlo a fuerza” porque es mi hijo, y él, que seguramente me alucina, “tiene que quererme” porque soy su madre.

Ese estigma es cegador y no deja ver que es simplemente la relación de dos personas que no se pueden llevar bien entre ellas y que podrán decidir si quieren echarle ganas a la relación o simplemente dejarla a un lado y buscar cada uno relaciones que los alimenten más y mejor.

Si me empeño en que mi madre me quiera, tal vez pierda la oportunidad de ver en el afuera a otras mil “mamás” que si me pueden dar ese cariño que anhelo.

Si me empeño en que mi hijo me adore, tal vez pierda la oportunidad de ver a otros mil “hijos” que si me pueden amar.