Creencias II
“Nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”
Así, quiénes somos y en quién nos convertimos es algo que depende de la dirección hacia la que nos han llevado nuestros propios valores.
Nosotros mismos tenemos el sistema que “juzga” las circunstancias y dictamina la “sentencia”, todo de acuerdo a las “leyes” de nuestra mente.
Si te preguntan: “¿Te consideras inteligente?” ¿qué responderías?. Al escuchar esa pregunta, tu mente se activa y comienza a establecer qué parámetros son los que califican, según tú, a una persona inteligente, y de acuerdo a esos parámetros contestarías sí o no.
Y si te preguntan: “¿qué es lo que hace que te sientas inteligente? o ¿qué necesitas para ser inteligente?” enunciarías las reglas y criterios que en tu mente describen a alguien inteligente.
Lo mismo aplica para cualquier tema o ámbito de su vida: nuestras creencias y reglas controlan nuestras respuestas en cada momento de nuestras vidas.
¿Y cómo son establecidas esas reglas o creencias? De forma totalmente arbitraria. Como dice Anthony Robbins “son una atolondrada mezcolanza de influencias a las que nos hemos visto expuestos”
Para evolucionar hazte la siguiente pregunta: Las reglas que guían en la actualidad mi vida, ¿siguen siendo apropiadas para la persona en la que me he convertido? ¿Te has aferrado a reglas que te ayudaron en el pasado, pero que ahora te hacen daño?
Y, ¿cómo sabemos si una creencia o regla nos capacita o nos limita? Según Tony Robbins hay tres criterios principales:
- Se trata de una regla limitadora si es imposible de satisfacer. Si sus criterios son tan complejos, variados o intensos que no puede usted ganar nunca en el juego de la vida, está claro que esa regla es limitadora.
- Una regla es limitadora si algo que usted mismo no puede controlar determina el que se satisfaga o no esa regla. Por ejemplo si un tercero tiene que responder de una forma específica.
- Una regla es limitadora cuando sólo le deja unas pocas formas de sentirse bien, y le ofrece un cambio muchas formas de sentirse mal.
Ahora, evalúa tus creencias.
Selecciona un tema determinado, por ejemplo el éxito.
- Hazte la siguiente pregunta: ¿Qué tiene que suceder para que yo siente que he alcanzado el éxito?
- Escribe tus respuestas, haz la lista tan extensiva como creas necesario.
- Ahora piensa, ¿qué tan estrictas o limitantes son esas reglas? Escríbelo.
- Identificadas las reglas, pregúntate, ¿cómo las puedo cambiar para hacerlas capacitadoras? Para esto revisa mi artículo “El Juego que Todos Jugamos” publicado anteriormente en http://seguraarmand.org/wordpress/?p=340.
- Finalmente, establece un sistema de evaluación que incluya reglas que te permitan satisfacerlas, que te faciliten sentirte bien y te dificulten sentirte mal.
Hay que reprogramarnos, cuando la gente se siente bien, tiende a tratar mejor a los demás y su potencial como ser humano se maximiza.


