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Aprenda a Escuchar

Viernes, 7 de mayo de 2010 Dejar un comentario Ir a comentarios

Por Carlos Segura

Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente para escuchar más y hablar menos.
Zenon de Citión


Toda comunicación tiene tres componentes básicos: El Emisor, el Receptor y el Mensaje. Si falta cualquiera de esos tres elementos no hay comunicación.

La parte que mejor dominamos es la del emisor, o sea el HABLAR. Para eso somos expertos, siempre tenemos algo que decir u opinar.

Pero cuando se trata de ponerse en el rol del receptor la cosa cambia. Escuchamos lo que queremos, entendemos lo que queremos, interrumpimos, nos distraemos, etcétera.

Luego, volvemos a tomar el papel de emisor y, ¿qué cree? el receptor está haciendo lo mismo que usted hizo cuando tuvo el rol.

¿Y el mensaje? ¿qué cree usted que pasa con el mensaje? ¿alguna vez jugó de niño al “teléfono descompuesto”?

Déjeme decirle que el “teléfono descompuesto” lo jugamos de niños y lo seguimos jugando de adultos, y la mayoría de las veces ni siquiera lo notamos.

¿Cuál es la consecuencia? pues que el mensaje no llega de la forma en que el emisor intentó comunicarla, porque el receptor entendió lo que quiso.

Esto sucede porque el receptor no está ejerciendo su función de manera efectiva, es decir, no ejerce el poder que da el SABER ESCUCHAR.

Ahora, esto tiene sus razones que hay que conocer.

Todos tenemos telarañas en la cabeza, es decir cosas que nos preocupan, pendientes, sensaciones: distracciones generadas por nuestros pensamientos, sentidos y emociones.

¿No le ha pasado que está en un cóctel platicando con alguien y como tiene hambre está más concentrado buscando al mesero que trae los canapés? ¿cuál cree que es su lenguaje corporal en ese momento? ¿qué señales está recibiendo su interlocutor?

Me gusta como llama James Borg a esto: Usted está corriendo películas en su cabeza. Es decir, cuando se distrae usted está “escuchando y viendo” su propio tema en su mente. Por supuesto que está oyendo, pero no está escuchando.

Otro factor que afecta es que pensamos mucho más rápido de lo que hablamos. Pruebas muestran que hablamos entre 120 y 150 palabras por minuto, sin embargo podemos pensar entre 600 y 800 palabras por minuto.

¿Qué significa esto? que como podemos pensar de 4 a 5 veces más rápido de lo que hablamos, cuando alguien está hablando tenemos a pensar en otras cosas y no sólo en lo que se está hablando.

La buena noticia es que la habilidad de escuchar se puede desarrollar. Ya en un artículo anterior presenté una serie de consejos para escuchar activamente http://seguraarmand.org/wordpress/?p=145

Como es un tema que ha despertado muchísimo interés, aquí incluyo más técnicas para lograrlo:

  1. No interrumpa. Como pensamos más rápido de lo que hablamos, tenemos una fuerte tentación a interrumpir. Esa es una señal de que no está escuchando y está tratando de dar su punto de vista o, sencillamente, es usted de los que les gusta más hablar que escuchar. Póngase en los zapatos del otro y piense lo que sintió la última vez que lo interrumpieron a usted. ¿Le gustó? ¿se molestó? ¿fueron las palabras del otro mejores que las suyas?
  2. No termine las oraciones del otro. Este es un hábito irritante. Sobre todo cuando se repite mucho. Aunque hacerlo ocasionalmente puede demostrar que está usted escuchando pero también puede molestar el ego de la otra persona. Mejor no lo haga. También le puede pasar que la terminación que usted propone no es la que iba a decir el otro. Probablemente no le ha pasado porque nadie se ha molestado en corregirlo.
  3. No hable cuando está hablando el otro. Por ejemplo, si alguien le está contando cómo le fue en cierto restaurante y cuando habla el aperitivo usted empieza a decir: “si, es cierto y lo mejor son los martinis de sabores, son sensacionales…”. En ese momento dejó de escuchar al otro que probablemente le estaba diciendo que no le gustaron los martinis. ¿Cómo queda usted?
  4. No ofrezca consejos si no se los piden. Una tendencia es que antes de que el otro acabe de explicar un problema o una preocupación, usted ya está dando consejos y soluciones. ¡Ni siquiera sabe si le iban a pedir consejo! Recuerde que mucha gente habla para desahogarse. Déjelo terminar y ¡hágale preguntas! no le de consejos.
  5. Parafraseando. Esto sí lo debe hacer. Parafrasear es una herramienta muy poderosa para el buen escuchador. Se trata de repetir lo que se escuchó con otras palabras: “Si te estoy entendiendo bien, lo que estás diciendo es…” o “déjame decirlo en mis palabras a ver si te voy siguiendo…”

Recuerde que para ser un gran escuchador hay que manejar el lenguaje corporal. En un artículo anterior ya toqué el tema del Lenguaje no Verbal. Revíselo. http://seguraarmand.org/wordpress/?p=304

Siga estas técnicas e irá dominando la habilidad de persuadir.SoloTriangulo

 

Carlos Segura
Coach Ejecutivo
Autor del libro “El Líder Humano” Técnicas para el desarrollo del ejecutivo moderno.

 

 


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