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Archivo para mayo, 2010

El poder de la sonrisa

Viernes, 28 de mayo de 2010 Sin comentarios

Por Carlos Segura
Coach Ejecutivo


sonrisa La única emoción totalmente positiva que se expresa en la cara es la alegría, el estar contentos. Otras son la tristeza, el miedo, el enojo, la envidia, la confusión, inclusive la sorpresa… Y no es que estas otras sean negativas, son emociones que tienen su función y su valor, pero la alegría es totalmente positiva.

Esto es porque la alegría es la más poderosa de todas las emociones.

Prueba este ejercicio (¡sí, hazlo ahora!): Pon cara de tristeza, ahora pon tu cuerpo como si estuvieras triste (hombros caídos, cabeza gacha, un poco encorvada, músculos relajados). Quédate así por unos momentos.

¿Cómo te sientes? Triste, ¿verdad?

Ahora, levántate de tu silla (si te ven no importa, mejor les explicas y los invitas), sacúdete totalmente –brazos, piernas-, mueve la cabeza, da dos o tres brincos en tu lugar. Ponte derecho, sonríe, que se vean tus dientes, suelta una carcajada, sube el puño y grita ¡SÍ!

¿Y cómo te sientes ahora?

¿Qué conclusión sacas de esto?

La palabra emoción tiene su origen en el latín “emotio”. El prefijo “e” (ex) significa sacar, mover hacia afuera; y “moción” (motio) significa moverse. Es decir, moverse hacia afuera, expresarse.

Las emociones son movimiento.

Los creadores de la Programación Neuro-Lingüística o PNL se basaron en este hecho para desarrollar esta disciplina, que ha revolucionado la manera como el ser humano se motiva a la acción.

Nosotros podemos modificar nuestras emociones a través de nuestro cuerpo. A través de nuestras expresiones faciales y nuestros movimientos corporales. ¿Cómo? Si hiciste el ejercicio anterior, ya sabes cómo.

Cuando te encuentres en un estado del que quieras salir: por ejemplo tristeza o enojo, sigue estos simples pasos:

  1. Sonríe. Esta simple acción liberará endorfinas.
  2. Evoca un momento feliz de tu vida. Escoge un momento, una escena, un lugar de tu vida, un momento de éxito, una persona que te haya traído profunda felicidad. Recuérdalo, siéntelo, recuerda cómo te sentiste, qué viste, qué escuchaste, qué oliste. Fija esa imagen en tu mente.
  3. Trae esa imagen de tu pasado al presente. Trae también todas las sensaciones vividas. Ubícate en esa imagen de tu mente. Adopta las expresiones que tenías en ese momento.
  4. Modifica la posición de tu cuerpo. Ponte en el estado corporal que tienes en tu imagen feliz.
  5. Como siempre, practica, practica y practica más.

Cuando hayas logrado llegar al punto 4, verás el problema o evento que está ocasionando ese estado en el que te encontrabas de una manera totalmente diferente – positiva.

No se trata de evitar la tristeza, el enojo o la confusión, se trata de que en el momento que tú desees puedes modificar tu estado.

Tú eres el dueño de tus estados de ánimo.

¿Ya sonreíste hoy?SoloTriangulo

¿Qué es el Coaching?

Jueves, 20 de mayo de 2010 Sin comentarios

por Carlos Segura

“Una de las condiciones más lamentables del ser humano es cuando piensa que haciendo siempre lo mismo va a obtener resultados diferentes”


Últimamente se ha estado escuchando hablar mucho acerca del Coaching y cada vez hay más gente en el mercado que se sustentan como tales. Algunos están debidamente certificados y otros utilizan el nombre sin saber de qué se trata el tema y funcionan más bien como mentores o como consejeros, aportándole su experiencia y “valiosos consejos” a sus clientes.

Hay gente en el mercado con muchísima experiencia en algún tema, cuyos consejos son muy valiosos y pueden ayudar a alguien a resolver algún problema específico del momento, sin embargo el Coaching no se trata de eso.

El Coaching presupone que cada persona tiene dentro de sí los recursos necesarios para resolver cualquier problema o lograr cualquier objetivo. Con esta presuposición, el Coach hace que las personas encuentren dichos recursos y los pongan en práctica.

¿Cómo hace esto? Haciendo preguntas.

Sí, preguntando.

A diferencia de un mentor, un consultor, un asesor o inclusive, un terapeuta, el Coach:

No da consejos
No da opiniones
No da terapia
Hace preguntas

El tema es que no hace cualquier tipo de preguntas, hace preguntas poderosas, preguntas que obligan a pensar al cliente, preguntas que hacen que el cliente analice sus creencias y sus marcos referenciales para detectar qué le impide cambiar algo.

Para hacer este tipo de preguntas, el Coach está preparado en diversas técnicas desarrolladas por diversos investigadores a través de los años y que el Coaching ha tomado para encontrar la mejor manera de ayudar al cliente a encontrar su potencial.

Pero, ¿cuál es el fundamento?

A través del trabajo de mucha gente e investigaciones constantes acerca del comportamiento humano, se ha detectado que somos lo que creemos. Es decir, nuestro comportamiento y actitudes están basados en nuestros marcos de referencia acerca de la vida, el tiempo, las personas, la religión, los valores, el mundo, etc.

¿Ha escuchado aquél refrán que dice: “Nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”?  Pues de eso se trata. Todo lo que vemos está “distorsionado” por nuestras creencias. Estas creencias funcionan como filtros que sólo nos dejan ver lo que está programado en nuestro cerebro a través de nuestras experiencias de vida, nuestro entorno, nuestras enseñanzas familiares, etc.

El Coaching ayuda al cliente a encontrar las creencias que pueden estar limitándolo a lograr algún objetivo y también lo ayuda a que encuentre en sí mismo los recursos para volver esa creencia en una creencia potenciadora.

De eso se trata el Coaching.SoloTriangulo

Si desea saber más al respecto, estoy a sus órdenes en contacto@seguraarmand.org

Carlos Segura
Coach Ejecutivo Certificado

 

 

 

 

 

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El Juego que Todos Jugamos

Jueves, 13 de mayo de 2010 Sin comentarios

“La vida es un juego que gana aquél que puede cambiar las reglas”
Carlos Segura

Piense en esto, ¿cuántas veces le ha pasado que se encuentra frente a su jefe y cuando le dice algo él reacciona de tal manera que usted inmediatamente se bloquea y se corta la comunicación?

ajedrez Es más, ¿ha llegado a evitar cierta conversación porque “ya sabe cómo va a reaccionar su jefe”?
 

Esto se debe a que está enrolado en un juego. Sí, un juego.

Un juego en donde usted y sus jefes son los jugadores y ambos están siguiendo ciertas reglas no escritas. Estas reglas están dictando sus comportamientos y se desarrollan a nivel subconsciente.

En este caso las reglas se irían desarrollando más o menos así:

Empieza el juego.

Regla 1. Entro a la oficina de mi jefe con mirada esquiva.

Regla 2. Mi jefe me ve con esa mirada y piensa: “ahora qué quiere”

Regla 3. Yo le digo de manera insegura x cosa pensando: “no le va a gustar y me va a contestar lo de siempre”

Regla 4. El jefe se irrita y le dice que venga usted con soluciones y no problemas (efectivamente contestó lo de siempre).

Regla 5: Usted se enoja, le dice que sí y sale de la oficina pensando: “no se por qué vine, si ya sabía qué me iba a decir”

Fin del juego

Resultado: 0-0.  Se perdió toda oportunidad de intercambiar ideas propositivas y hay frustración de ambos lados.

Y, ¿por qué estamos jugando? Porque siempre estamos enrolados en algún juego. Dentro de todos los eventos de nuestras vidas seguimos procesos de inicio, seguimiento de reglas y fin, llegando a un resultado final.

El punto es que en la mayoría de las ocasiones estos juegos los dominamos, conocemos las reglas y las aplicamos eficientemente e inclusive las cambiamos cuando lo creemos necesario. Pero existen también juegos tóxicos en los cuales nos enrolamos y ni siquiera conocemos las reglas.

En el Coaching, existen herramientas para identificar estos juegos tóxicos y los marcos de referencia que nos llevan a jugarlos.

¿Qué hay que hacer?

Recuerde: el que domina las reglas, conoce el juego y lo juega bien; pero el que cambia las reglas, gana el juego.

Para lograr esto siga las siguientes técnicas:

  1. Identifique su juego. Obsérvese en una situación con otra persona que vea usted que se repite: un compañero, su jefe, su pareja. Analice esa situación.
  2. Póngale nombre al juego. Escoja un nombre para su juego, un nombre que lo identifique bien y de preferencia que sea ridículo. Por ejemplo: “A ver quién hace el mejor berrinche”.
  3. Identifique las reglas. ¿En qué momento comienza el juego?,¿Quiénes son los jugadores?,¿Cuáles son los disparadores? Por ejemplo: “él levanta los ojos hacia arriba y yo me enojo” ¿Cuáles son las reglas? Es decir, las reacciones de cada uno. ¿Cuándo acaba el juego? Por ejemplo: “cuándo me bloqueo y ya no puedo decir nada y me salgo de la oficina”.
  4. Hágase preguntas poderosas. Ya que sabe qué está pasando empiece a analizar la situación. Hágase preguntas como: ¿qué necesito para entrar con otra actitud?, ¿cómo puedo formular la pregunta de manera que no genere esa reacción?, ¿cómo puedo reaccionar de manera diferente ante el gesto que no me gusta?…
  5. ¡Cambie las reglas!. A partir de sus respuestas, genere nuevas reglas para su juego. Cambie las reacciones, las palabras, el lenguaje corporal. Decida cuál será el final esperado del juego: por ejemplo, “vamos a terminar haciendo una lluvia de ideas para resolver el problema”. Haciendo esto, usted tomará el dominio del juego… y de la situación.
  6. Póngale un nuevo nombre al juego. Ahora, escoja un nombre positivo, que indique que este es un juego valioso que hará crecer a todos. Por ejemplo: “La comunicación perfecta”
  7. Póngalo en práctica. Este paso es el secreto del éxito de todas las técnicas que he presentado en este blog. Practique, practique, practique.

Haga esto para cada situación difícil de su vida. Se va a dar cuenta de que está jugando. No se enrole en un juego desconocido. Desafíe las reglas, cree las reglas que lo lleven al resultado que usted espera.SoloTriangulo

Carlos Segura
Coach Ejecutivo

 

 

 

 

Aprenda a Escuchar

Viernes, 7 de mayo de 2010 Sin comentarios

Por Carlos Segura

Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente para escuchar más y hablar menos.
Zenon de Citión


Toda comunicación tiene tres componentes básicos: El Emisor, el Receptor y el Mensaje. Si falta cualquiera de esos tres elementos no hay comunicación.

La parte que mejor dominamos es la del emisor, o sea el HABLAR. Para eso somos expertos, siempre tenemos algo que decir u opinar.

Pero cuando se trata de ponerse en el rol del receptor la cosa cambia. Escuchamos lo que queremos, entendemos lo que queremos, interrumpimos, nos distraemos, etcétera.

Luego, volvemos a tomar el papel de emisor y, ¿qué cree? el receptor está haciendo lo mismo que usted hizo cuando tuvo el rol.

¿Y el mensaje? ¿qué cree usted que pasa con el mensaje? ¿alguna vez jugó de niño al “teléfono descompuesto”?

Déjeme decirle que el “teléfono descompuesto” lo jugamos de niños y lo seguimos jugando de adultos, y la mayoría de las veces ni siquiera lo notamos.

¿Cuál es la consecuencia? pues que el mensaje no llega de la forma en que el emisor intentó comunicarla, porque el receptor entendió lo que quiso.

Esto sucede porque el receptor no está ejerciendo su función de manera efectiva, es decir, no ejerce el poder que da el SABER ESCUCHAR.

Ahora, esto tiene sus razones que hay que conocer.

Todos tenemos telarañas en la cabeza, es decir cosas que nos preocupan, pendientes, sensaciones: distracciones generadas por nuestros pensamientos, sentidos y emociones.

¿No le ha pasado que está en un cóctel platicando con alguien y como tiene hambre está más concentrado buscando al mesero que trae los canapés? ¿cuál cree que es su lenguaje corporal en ese momento? ¿qué señales está recibiendo su interlocutor?

Me gusta como llama James Borg a esto: Usted está corriendo películas en su cabeza. Es decir, cuando se distrae usted está “escuchando y viendo” su propio tema en su mente. Por supuesto que está oyendo, pero no está escuchando.

Otro factor que afecta es que pensamos mucho más rápido de lo que hablamos. Pruebas muestran que hablamos entre 120 y 150 palabras por minuto, sin embargo podemos pensar entre 600 y 800 palabras por minuto.

¿Qué significa esto? que como podemos pensar de 4 a 5 veces más rápido de lo que hablamos, cuando alguien está hablando tenemos a pensar en otras cosas y no sólo en lo que se está hablando.

La buena noticia es que la habilidad de escuchar se puede desarrollar. Ya en un artículo anterior presenté una serie de consejos para escuchar activamente http://seguraarmand.org/wordpress/?p=145

Como es un tema que ha despertado muchísimo interés, aquí incluyo más técnicas para lograrlo:

  1. No interrumpa. Como pensamos más rápido de lo que hablamos, tenemos una fuerte tentación a interrumpir. Esa es una señal de que no está escuchando y está tratando de dar su punto de vista o, sencillamente, es usted de los que les gusta más hablar que escuchar. Póngase en los zapatos del otro y piense lo que sintió la última vez que lo interrumpieron a usted. ¿Le gustó? ¿se molestó? ¿fueron las palabras del otro mejores que las suyas?
  2. No termine las oraciones del otro. Este es un hábito irritante. Sobre todo cuando se repite mucho. Aunque hacerlo ocasionalmente puede demostrar que está usted escuchando pero también puede molestar el ego de la otra persona. Mejor no lo haga. También le puede pasar que la terminación que usted propone no es la que iba a decir el otro. Probablemente no le ha pasado porque nadie se ha molestado en corregirlo.
  3. No hable cuando está hablando el otro. Por ejemplo, si alguien le está contando cómo le fue en cierto restaurante y cuando habla el aperitivo usted empieza a decir: “si, es cierto y lo mejor son los martinis de sabores, son sensacionales…”. En ese momento dejó de escuchar al otro que probablemente le estaba diciendo que no le gustaron los martinis. ¿Cómo queda usted?
  4. No ofrezca consejos si no se los piden. Una tendencia es que antes de que el otro acabe de explicar un problema o una preocupación, usted ya está dando consejos y soluciones. ¡Ni siquiera sabe si le iban a pedir consejo! Recuerde que mucha gente habla para desahogarse. Déjelo terminar y ¡hágale preguntas! no le de consejos.
  5. Parafraseando. Esto sí lo debe hacer. Parafrasear es una herramienta muy poderosa para el buen escuchador. Se trata de repetir lo que se escuchó con otras palabras: “Si te estoy entendiendo bien, lo que estás diciendo es…” o “déjame decirlo en mis palabras a ver si te voy siguiendo…”

Recuerde que para ser un gran escuchador hay que manejar el lenguaje corporal. En un artículo anterior ya toqué el tema del Lenguaje no Verbal. Revíselo. http://seguraarmand.org/wordpress/?p=304

Siga estas técnicas e irá dominando la habilidad de persuadir.SoloTriangulo

 

Carlos Segura
Coach Ejecutivo
Autor del libro “El Líder Humano” Técnicas para el desarrollo del ejecutivo moderno.